sábado, 17 de agosto de 2013

"APRENDI A VIVIR CON EL CORAZON"

El actor Javier Lombardo supo reinventarse luego de que le diagnosticaron mal de Parkinson. "Hay que saber supe­rar los hechos traumáticos, por esto estoy armando un programa de 13 capítulos, cuyo hilo conductor es el re­lato de mi enfermedad"
Javier Lombardo, un ejemplo de lucha y coraje (Gustavo Muñoz- Diario Crónica).
Su energía es arrolladora, y casi sin querer, recuerda una parte de su vida que cambió radicalmente hace cinco años cuando casi al fi­nalizar las grabaciones de “El Capo”, ficción que emi­tía Telefe, le diagnosticaron mal de Parkinson.
En aquel entonces pensó muchas cosas, entre ellas, admite Javier Lombardo, en quitarse la vida. Sin em­bargo, la contención fami­liar y la ayuda de los profe­sionales de la salud lograron estabilizar su enfermedad y el actor, al que muchos to­davía identifican con el per­sonaje que compuso en “Pa­dre Coraje” -tira que protagonizaron Nancy Dupláa y Facundo Arana- pueda transitar un presente con trabajo, proyectos y una mi­rada esperanzadora del fu­ turo.
“Hay que saber supe­rar los hechos traumáticos, por esto estoy armando un programa de 13 capítulos, cuyo hilo conductor es el re­lato de mi enfermedad y a través del propio, llegar a la historia de vida de mi entre­vistado”, cuenta el actor que actualmente protagoni­za la obra “Educando a Ri­ta” con Lisi Mansilla, en el Auditorio-Librería Losada los viernes.
Su pasión por la lectura lo impulsó a escribir un libro que denominó “Poemi”. El material fue editado en Ca­labria, Italia, cuando una persona que lo ubicó por Facebook se mostró intere­sada en su historia de vida. “Fue en el 2008 cuando me diagnostican la enfermedad. Me cambió la vida. Estuve deprimido como un año, leí y con el tiempo descubrí que la enfermedad es un misterio como la vida o co­ mo la muerte. La medicina occidental te da la terapéu­tica, pero no te dice por qué sucede lo que sucede, sea Parkinson o cáncer. Para mí, por lo que leí, la enfer­medad es un mensaje de la vida que te dice: cambiá”, explica.
-¿Pudiste detectar el con­ flicto interno que te llevó a la enfermedad?
-Es difícil detectarlo por­ que las razones son muchas, pero seguro que fue un momento de estrés donde se disparó esto. Trabajar en te­levisión es estresante, otros sufren un ACV, por eso aprendí a vivir con el corazón. Antes ocultaba lo que me pasaba, ahora puedo de­cir mil veces te quiero.
-¿Cuál es tu núcleo de con­tención?
-Mis hijos, Lautaro (14) y Joaquín (11), mi mujer Pau­la; ellos me bancaron a muerte y entendieron que los cambios, que al principio parecen una tragedia por­ que la vida se te acaba, si uno los sabe capitalizar, no es tan terrible. Por otro la­ do, están las personas que me reconocen en el subte, saben de mi enfermedad, y me preguntan como si fuera un gurú. Pero yo no doy consejos, nadie los puede dar.
-¿Cómo es tu presente, la medicación te hace llevar una vida normal?
-La verdad, estoy bien, tengo días buenos con acti­tudes positivas y entusias­mo, otros donde me asusto por el futuro; pero en am­bos casos trato de no perder los sueños a pesar de saber que mi vida puede terminar mañana o en media hora.


fuente: diarioshow